La fintech ya no es solo una startup: ¿qué está pasando en Colombia y España?

Publicado el 25 de agosto de 2026, 16:20

La frontera entre bancos y fintech se está haciendo cada vez más difusa. Colombia y España muestran cómo la innovación financiera está entrando en una nueva etapa.

Durante años, la palabra fintech estuvo asociada casi automáticamente a una idea: una startup tecnológica que llegaba al mercado financiero para desafiar a los actores tradicionales.

Una empresa pequeña, ágil y digital que detectaba una necesidad que los bancos no estaban resolviendo suficientemente bien y construía alrededor de ella un nuevo modelo de negocio.

Esa historia sigue siendo cierta.

Pero algo está cambiando.

Los grandes grupos financieros también están empezando a construir la próxima generación fintech.

Colombia y España ofrecen dos escenarios interesantes para observar esta transformación.

Colombia: de la fintech independiente a la fintech corporativa

En los últimos meses se está haciendo visible una tendencia interesante en el ecosistema financiero colombiano: los grandes grupos financieros y corporativos están participando cada vez más directamente en la creación, control e impulso de nuevos negocios fintech.

Una publicación reciente de Latam Fintech Hub, bajo el título “Fintegración en Colombia 2026”, identifica 20 fintech creadas, controladas o impulsadas por grandes corporativos en Colombia. La publicación recoge ejemplos vinculados a importantes grupos financieros y empresariales del país y pone de manifiesto una transformación que merece atención: la innovación financiera ya no necesariamente llega desde fuera del sistema; también puede estar siendo construida desde dentro.

La pregunta que surge entonces es especialmente interesante: ¿estamos entrando en una nueva etapa del fenómeno fintech, en la que startups y grandes grupos financieros ya no solo compiten, sino que también colaboran, invierten, crean y transforman conjuntamente el mercado?

Esta posible convergencia cambia la lógica con la que tradicionalmente hemos entendido el fenómeno fintech. La innovación ya no se explica únicamente por la capacidad de una startup para desafiar a los actores tradicionales, sino también por la capacidad de estos últimos para incorporar tecnología, desarrollar nuevos modelos de negocio y participar activamente en la transformación del mercado.

¿Qué tipo de fintech está creciendo en Colombia?

Los datos de Colombia Fintech muestran una concentración muy clara.

Crédito Digital representa el 39,4 % de las empresas del ecosistema y Pagos Digitales el 33 %. Crypto & Blockchain representa otro 8,2 %. En conjunto, estas tres verticales concentran más del 80 % del ecosistema. También aparecen Finanzas Empresariales, Regtech y otras categorías con participaciones menores.

Esto nos dice algo importante.

La innovación fintech colombiana no está ocurriendo únicamente alrededor de nuevas aplicaciones. Está desarrollándose sobre necesidades muy concretas:

financiación + pagos + infraestructura digital + nuevos modelos de acceso a servicios financieros.

Y hay una evolución adicional que merece atención.

Bre-B, el sistema de pagos inmediatos interoperados de Colombia, entró en operación en octubre de 2025 y a enero de 2026 ya registraba más de 90 millones de llaves, 33 millones de clientes vinculados, 218 entidades participantes y más de 370 millones de operaciones liquidadas en tiempo real.

Esto puede cambiar la naturaleza de la innovación.

La próxima gran ola fintech puede no estar solamente en la aplicación que utiliza el consumidor, sino en la infraestructura que permite que distintos actores se conecten.

España: un ecosistema más maduro

España ofrece otra perspectiva.

El Observatorio de la Industria Fintech No Bancaria del Banco de España identifica 417 entidades fintech residentes en España, considerando todo el período cubierto por el observatorio. La mayoría son microempresas y se concentran principalmente en Madrid y Cataluña. En la información financiera disponible para 299 entidades, el balance agregado aumentó un 23,4 % en 2024, hasta 2.528 millones de euros, mientras el empleo de la muestra alcanzó aproximadamente 7.000 personas.

El propio Banco de España señala que entre las principales áreas del ecosistema español se encuentran crowdfunding, préstamos, divisas y servicios de pagos, y destaca también el creciente interés por los criptoactivos y blockchain.

Pero tampoco deberíamos interpretar estos datos como que las fintech están sustituyendo a la banca tradicional.

Lo que observamos es una relación mucho más compleja:

competencia + colaboración + inversión + adquisición + integración.

España muestra, por tanto, un ecosistema en el que la innovación fintech y las instituciones financieras tradicionales conviven de manera cada vez más estrecha.

Colombia y España: dos ecosistemas, diferentes puntos de madurez

Comparar ambos mercados no significa comparar simplemente 465 startups fintech colombianas con 417 entidades fintech españolas. Las metodologías y los universos estadísticos son diferentes. Lo interesante es observar dónde se concentra la innovación y qué papel están desempeñando los actores tradicionales.

Ecosistema

  • COLOMBIA: 

    • 465 startups fintech identificadas en el Colombia Tech Report 2025–2026. El sector recibió US$505 millones de inversión durante 2025, aunque el 70 % se concentró en las cuatro principales operaciones.
  • ESPAÑA:

    • EL Banco de España identifica 417 entidades fintech residentes en el observatorio. En la muestra de 299 entidades con información financiera, el balance agregado alcanzó 2.528 millones de euros en 2024 y el empleo se situó alrededor de 7.000 personas.

 

  • Verticales destacadas
  • COLOMBIA: 

    • El ecosistema está especialmente concentrado en Crédito Digital (39,4 %), Pagos Digitales (33,0 %) y Crypto & Blockchain (8,2 %). También aparecen Finanzas Empresariales, Regtech, Neobancos, PFM & Wealthtech, Crowdfunding e Insurtech.
  • ESPAÑA:

    • El ecosistema incluye pagos, préstamos, crowdfunding, divisas y servicios vinculados a criptoactivos y blockchain, entre otras actividades.

 

  • Rasgo destacado
  • COLOMBIA: 

    • Una fuerte concentración de la actividad en crédito y pagos, dos áreas directamente vinculadas con necesidades masivas de consumidores y empresas.
  • ESPAÑA:

    • Un ecosistema más diversificado y consolidado, integrado además en el mercado financiero europeo.
  • Infraestructura
  • COLOMBIA: 

    • La puesta en marcha de Bre-B y el desarrollo de los pagos inmediatos interoperables pueden abrir una nueva etapa para la innovación financiera y permitir que distintos actores compitan y desarrollen servicios sobre una infraestructura común.
  • ESPAÑA:

    • La integración europea ofrece a las fintech españolas un marco de mercado y regulación que puede facilitar su escalabilidad dentro de la Unión Europea.

 

  • Relación con la Banca
      • COLOMBIA: 

        • Una fuerte concentración de la actividad en crédito y pagos, dos áreas directamente vinculadas con necesidades masivas de consumidores y empresas.
      • ESPAÑA:

        • La relación combina competencia, colaboración, inversión, adquisición e integración. Casos como Ebury y DayOne ilustran cómo los grandes bancos están utilizando estructuras fintech y especializadas como parte de sus estrategias de crecimiento e innovación.

    Una diferencia que merece atención

    Colombia parece estar construyendo rápidamente nuevas capacidades alrededor del crédito, los pagos y la infraestructura digital.

    España muestra un ecosistema más diversificado y una integración más avanzada entre fintech, banca y mercado financiero europeo.

    Pero ambos países apuntan hacia una misma transformación:

    La frontera entre banco y fintech se está haciendo cada vez menos clara.


     

    Dos países. Una misma transformación.

    Colombia y España no tienen el mismo tamaño de mercado, estructura financiera, regulación ni grado de madurez fintech.

    Pero muestran algo en común:

    la frontera entre banco y fintech se está haciendo cada vez menos clara.

    Durante años resultaba fácil imaginar dos mundos:

    • Banco → tradicional, regulado y grande.
    • Fintech → tecnológica, pequeña y disruptiva.

    Hoy esa clasificación empieza a quedarse corta.

    • Tenemos bancos invirtiendo en fintech.
    • Fintech colaborando con bancos.
    • Fintech siendo adquiridas por bancos.
    • Grandes corporaciones desarrollando nuevos negocios financieros.
    • Y bancos creando estructuras especializadas para acompañar a empresas tecnológicas.
    • La competencia ya no ocurre únicamente entre empresas. También ocurre entre modelos de negocio.

    ¿Quién tiene realmente la ventaja?

    Una startup puede tener:

    tecnología + velocidad + innovación.

    Un gran grupo financiero puede aportar:

    capital + clientes + datos + infraestructura + regulación + distribución.

    Cuando ambas capacidades se combinan, la pregunta cambia.

    La verdadera amenaza para un banco quizá ya no sea que aparezca una fintech que lo sustituya. Puede ser que aparezca una fintech que el propio banco necesite para seguir siendo competitivo.

    Y para una fintech independiente tampoco todo es sencillo.

    • Puede tener una gran tecnología, pero necesitar distribución.
    • Puede tener una propuesta de valor innovadora, pero necesitar financiación para escalar.
    • Puede tener velocidad, pero enfrentarse a una regulación cada vez más exigente.
    • Puede tener muchos usuarios, pero necesitar construir confianza.

    Por eso creo que estamos entrando en una segunda etapa fintech. Una etapa en la que el valor ya no estará únicamente en ser disruptivo.

    Estará en combinar:

    tecnología + capital + regulación + datos + confianza + distribución.

    La regulación también importa

    La innovación financiera no puede analizarse separada de la regulación.

    En Colombia, la evolución de los pagos inmediatos y la expansión de nuevos modelos financieros están acompañadas por una infraestructura institucional y regulatoria que busca preservar la seguridad, la interoperabilidad y la confianza del sistema. Bre-B es un buen ejemplo de esa combinación entre infraestructura tecnológica y reglas comunes.

    Esto resulta fundamental.

    La regulación no tiene por qué ser simplemente una barrera. También puede ser una infraestructura de confianza.

    Cuando aumentan los actores, los modelos y la velocidad de las transacciones, la confianza deja de ser un atributo comercial y se convierte en un componente esencial del sistema.

    Entonces, ¿quién construirá el sistema financiero del futuro?

    Quizá la pregunta inicial estaba mal formulada.

    No se trata necesariamente de decidir si ganarán los bancos o las fintech. Es posible que el futuro sea mucho más híbrido.

    Algunas fintech desaparecerán, otras serán adquiridas, algunas crecerán como compañías independientes y otras serán creadas directamente dentro de grandes grupos financieros.

    En Colombia vemos un ecosistema fintech con una fuerte presencia de crédito y pagos, mientras la infraestructura de pagos inmediatos abre nuevas posibilidades de competencia e innovación.

    En España encontramos un ecosistema amplio y consolidado, con actividad creciente y una interacción cada vez mayor entre fintech y sistema financiero tradicional.

    Por eso, quizá la pregunta para los próximos años no sea:

    ¿Quién va a sustituir a los bancos?

    Sino:

    ¿Quién va a construir el sistema financiero del futuro?

    Y quizá la respuesta sea menos binaria de lo que pensamos.

    Lo construirán quienes sepan combinar tecnología, capital, regulación, datos, confianza, infraestructura y capacidad de distribución.

    El Radar de Hoopy

    Para entender hacia dónde está evolucionando el sistema financiero, quizá haya cinco preguntas más útiles que contar cuántas fintech existen:

    ¿Quién aporta el capital?

    ¿Quién controla la tecnología?

    ¿Quién tiene al cliente?

    ¿Quién asume el riesgo?

    ¿Quién está realmente innovando?

    Porque una fintech puede cambiar la forma de prestar un servicio. Pero cuando una fintech entra dentro de la estrategia de un gran grupo financiero, puede empezar a cambiar algo mucho más grande:

    la arquitectura del sistema financiero.


    Gustavo Adolfo Cabrera Cárdenas
    Economista · Especialista en Derecho del Mercado de Capitales · Innovación y Emprendimiento
    Fundador de Hoopy Advisory